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Futuro jardín botánico en Badajoz.
El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Badajoz, Antonio Avila, se ha propuesto convertir el parque de Castelar en un jardín botánico, para lo cual se estudiarán y clasificarían todas las plantas que crecen y se conservan en este rincón de la ciudad, para identificarlas y elaborar una ficha identificativa que se colocará junto a cada ejemplar, que incluirá una fotografía, el nombre científico, el vulgar y sus características. El concejal quiere que todos los visitantes no solo paseen sino que amplíen sus conocimientos y se familiaricen con las plantas Para esta labor, el ayuntamiento espera contar con la colaboración de la Escuela de Ingenierías Agra
rias de la Universidad de Extremadura. Las consultas al catedrático de Botánica Pedro Gómez son frecuentes cuando se incorporan nuevas especies a Castelar, según explica el jefe del servicio de Parques y Jardines, Francisco Ramírez. Castelar es el parque más emblemático de Badajoz y el que más diversidad de especies botánicas contiene. Es además es el más visitado, por lo que requiere más atención por el servicio municipal, aunque también es el más respetado. Ramírez calcula que en este lugar puede haber entre 60 y 80 especies diferentes y de muchas hay "ejemplares verdaderamente notables", gracias a que el suelo es bueno y reciben muchos cuidados, por eso es aquí donde se introducen las nuevas variedades para enriquecerlo. Es el caso de la Butia Yatay, o palmera chilena, la única que existe en Badajoz. También hay cuatro acebos de la variedad castanifolia, procedente del norte de Cáceres, que se introdujeron hace 3 años y se han aclimatado bien. El mejor ejemplar de Jacaranda de la ciudad está en Castelar, es una especie muy sensible a las heladas y éste es el más grande. Ramírez apunta que en jardinería casi todos los años se sacan especies nuevas y la costumbre de este servicio es probar primero en el vivero municipal durante dos o tres años y si dan buen resultado, se introducen en los parques. Es el caso de la Eugenia Multifolia, que se sembró hace dos años en Castelar. También se puso aquí el primer Ginkgo Biloba que se introdujo en Badajoz. Este árbol de origen japonés es de crecimiento lentísimo y tiene la peculiaridad de que es muy resistente a la contaminación, por algo sobrevivió a la bomba de Hiroshima.
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